Red La Cumbre Global de Liderazgo

Creído profundamente de que la Iglesia es el plan de Dios para redimir y restaurar nuestro mundo. Nuestro enfoque inicial de compartir innovaciones ministeriales con líderes de iglesias pioneras ha evolucionado. Ahora nos enfocamos exclusivamente en el desarrollo de liderazgo. Hoy existimos no solo para servir a los líderes de iglesia, sino a los cristianos en todos los sectores de la sociedad a fin de impactar al mundo.

Quienes Somos

La Cumbre Global de Liderazgo es una comunidad que está comprometida en aprender los unos de los otros, y usar nuestra influencia para lograr los propósitos de Dios en la tierra.

Nuestra Visión

Visualizamos un movimiento de cristianos e iglesias que maximizan todo su potencial de liderazgo, para impactar el mundo.

Nuestra Misión

Inspirar y equipar a un liderazgo de primer nivel que provoque la transformación.

La Cumbre Global de Liderazgo

La Cumbre Global de Liderazgo (CGL) es un evento de clase mundial con oradores de primer nivel. Es transmitido en vivo y vía satelite en EE.UU. durante dos días en el mes de Agosto.
En los siguientes meses, La Cumbre se lleva a cabo en más de 1530 sedes en 124 países.
Es más que un simple evento. La experiencia de la Cumbre da inicio a un proceso de transformación comunitario durante todo el año.
Te provee herramientas para ayudarte a ti y a tu equipo, a aplicar lo que han aprendido durante el año.

DECLARACIÓN DE FE

Ser parte de la Cumbre Global de Liderazgo es servir a las iglesias que mantienen un comprensión histórica y ortodoxa del Cristianismo Bíblico.
La Biblia es la revelación única de Dios para las personas. Es la Palabra de Dios inspirada e infalible, y la autoridad suprema y final en todos los asuntos sobre los que enseña. Ningún otro escrito está investido de tal autoridad divina.

  • Hay un solo Dios, creador del cielo y la tierra, que existe eternamente como tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo; cada uno completamente Dios, y cada uno personalmente distinto del otro.
  • Todas las personas son creadas a la imagen de Dios y le importan profundamente. El mensaje central de la Biblia es que Dios ama a las personas, y las invita a vivir en comunión con Él y en comunidad unos con otros.
  • Aparte de Jesucristo, todas las personas están espiritualmente perdidas y, a causa del pecado, merecen el juicio de Dios. Sin embargo, Dios da salvación y vida eterna a cualquiera que confíe en Jesucristo y en Su sacrificio por él o ella. La salvación no se puede ganar a través de la bondad personal o el esfuerzo humano. Es un regalo que debe recibirse con humilde arrepentimiento, y fe en Cristo y en Su obra consumada en la cruz.
  • Jesucristo, segunda persona de la Trinidad, nació de la Virgen María. Vivió una vida humana sin pecado. Voluntariamente tomó sobre Sí mismo todos nuestros pecados, murió y resucitó corporalmente; y está sentado a la diestra del Padre como nuestro abogado y mediador. Algún día volverá para consumar la historia y cumplir el plan eterno de Dios.

  • El Espíritu Santo, tercera persona de la Trinidad, convence al mundo de pecado y atrae a las personas a Cristo. Él también habita en todos los creyentes. Él está disponible para empoderarlos para que lleven una vida como la de Cristo, y les da dones espirituales con los que servir a la iglesia; y alcanzar a un mundo perdido y necesitado.
  • La muerte sella el destino eterno de cada persona. En el juicio final, los incrédulos serán separados de Dios para condenación. Los creyentes serán recibidos en la presencia amorosa de Dios y recompensados ​​por su fidelidad a Él en esta vida.
  • Todos los creyentes son miembros del cuerpo de Cristo, la única verdadera iglesia universal. La unidad espiritual debe expresarse entre los cristianos mediante la aceptación y el amor mutuo a través de líneas étnicas, culturales, socioeconómicas, nacionales, generacionales, de género y denominacionales.
  • La iglesia local es una congregación de creyentes que se reúnen para adorar, orar, instruir, animar, rendir cuentas mutuamente y tener comunidad unos con otros. Por medio de ésta, los creyentes invierten tiempo, energía y recursos para cumplir la Gran Comisión: alcanzar a los perdidos y convertirlos en seguidores totalmente devotos de Cristo.